
El valle de Ourika
Un escenario apacible, pero peligroso, valles que se extienden al lado del correntoso río Ourika y que enmarcan uno de los lugares más bellos de Marruecos.
Mientras manejamos a través de las carreteras que surcan los valles, podremos vislumbrar, a lo lejos la montaña Jebel Toubkal, la más alta del norte de África.
A tan solo 30 kilómetros al sur de Marrakech, y por más de 37 kilómetros de recorrido hasta Setti Fatma, famosa localidad que posee 7 brillantes cataratas, los valles de Ourika son una delicia a los ojos del viajero.
Las casas, que encontramos diseminadas a diferentes alturas y a lo largo de todo el recorrido por los valles de Ourika, tienden a ser dignas de una fotografía dado su tamaño y sus extraños emplazamientos, arriesgados pero sublimes en su terminación.
La villa de Aghbalou es la más grande a orillas del Oued Ourika y posee varias comodidades por lo cuál es tomada como la parada obligada durante el trayecto. Con su mezquita, cuyo diseño dista mucho de las tradicionales mezquitas de las grandes ciudades.
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El lugar es magnífico. Pero llegar allí, si es por medio de un guía contratado en Marrakech, es una odisea. No paran de detenerse en lugares para que compres mil y un artículos supuestamente artesanales y de hacerte ‘demostraciones’ de productos locales… Un rollazo… Por cierto ¡Cuidado con los guías a las cataratas que te sacarán hasta las entrañas…