
La ciudad de Tánger, en Marruecos, es quizás el punto de partida más conocido en cualquier viaje a Marruecos, dado que muchos arriban a ella en ferry desde España.
Otra manera es vía aérea. El aeropuerto de Boukhalef se encuentra a 12 kilómetros de la ciudad y aviones de la Royal Air Maroc, British Airways, Ryanar, Iberia y Regional Airlines tienen vuelos regulares que terminan en Tánger.
Al llegar, es necesario completar una tarjeta de entrada y salida, y aquellos cuya apariencia no concuerde con el estereotipo que los marroquíes tienen de su nacionalidad pueden llegar a demorar algunos minutos en conseguir el permiso para entrar. Es decir, un hombre de aspecto asiático que indique que su nacionalidad es, por ejemplo, británica, seguramente deberá responder a las inquietudes de los oficiales. Nada grave, pero puede resultar un poco molesto.
Otra manera de llegar es con el tren, que ahora termina en la estación Tánger Ville. Se encuentra a unos kilómetros del centro de la ciudad, pero aún así es más cerca que la anterior cabecera del ferrocarrill, Tánger Morora.
Si viajas en auto, puedes tomar un ferry hacia Marruecos en Algeciras o Tarifa, en España. El auto solo podrá estar en Marruecos por 6 meses, de lo contrario te harán pagar hasta 3 veces el valor del vehículo, aún si este se rompe y se te dificulta sacarlo. Existen compañías aseguradoras, de razonable reputación, que te invitan a tomar sus servicios mientras estás viajando en el ferry por lo cual, de no tener una aseguradora de riesgo internacional, existen opciones.
Una vez llegados a Tánger podremos visitar algunas de sus muchas atracciones como el Kasbah, la tumba de Ibn Battouta o el Teatro Cervantes. Hablaremos de ellas en la próxima entrada, con mayor detenimiento.
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