Marruecos es uno de los destinos más enigmáticos de todos las que se encuentran sobre el mar Mediterráneo. El exotismo de este país se puede evidenciar con las particularidades de sus ciudades, calles y monumentos impregnados en los cánones de la cultura musulmana. Se destacan Marrakech, Casablanca y Tánger, aunque tampoco hay que menospreciar a su hermosa capital, Rabat, lugar al que suelen ir la mayor parte de los visitantes en sus viajes a Marruecos.
La comida marroquí es bastante consistente. El cuscús, es uno de los platillos más representativos de la región. Básicamente es un tipo de sémola muy fina, que acompaña a otros platos principales como el cordero con verduras.
Salir de compras es una experiencia fascinante para el turista que viaja a Marruecos, quien podrá adquirir productos de admirable belleza durante su estancia. El regateo es un comportamiento natural y casi obligado al momento de comprar.
Lo más popular sin duda, y una de las más importantes atracciones de Marruecos son las visitas al Sáhara Occidental en la parte sur. En el Norte, no hay que menospreciar las vistas a las montañas del Atlas, las cuales por lo general están cubiertas de nieve.
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