Finalmente, y para terminar con nuestro acercamiento a la histórica figura de Idris I, hoy hablaremos de su asesinato, uno de los momentos bisagras de la historia marroquí.
El comienzo de su final se dio hacia finales del año 786. Su poder e influencias eran tan grandes que suscitó la envidia de importantes figuras políticas de la época, y principalmente del califa Harum al-Rashid, quién temía que los ciudadanos se volcarán hacia Idris por su descendencia de los profetas más importantes.
Es así que contrata a un emisario llamado Suleyman y lo envía a ganarse la confianza de Idris I y luego asesinarlo. Tras varios años de engaños e intentos infructuosos, Suleyman finalmente pudo envenenar a Idris y darle muerte.
Inmediatamente el poder recayó en Rasid, mano derecha de Idris, pero al poco tiempo una de sus mujeres dio a luz al hijo varón que llevaría por nombre Idris II (allá por el 791). Las tribus de mayor influencia le juraron lealtad al joven Idris II cuando solo tenía un año de edad, y así se perfilaba una de las figuras más importantes que crecería para enaltecer la ciudad de Fez y el imperio marroquí.
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