
Hoy volveremos a visitar el Jardín y el pabellón de la Menara, uno de los parques más hermosos en la ciudad de Marrakech, ideal para una tarde soleada caminando entre los olivos y al borde del estanque.
La historia cuenta que el sultán almohade ‘Abd al-Mu’min ibn ‘Ali construyó un huerto cerrado y un estanque destinado a almacenar el agua para irrigar los frutales y las verduras que crecían en su jardín personal.
El sistema de irrigación de los jardines de la Menara es verdaderamente interesante, una técnica heredada de los Almorávides en el siglo XI y luego adoptada por los Almohades, ideal para canalizaciones exteriores.
El diseño se atribuye a uno de los más importantes científicos y legisladores del imperio almohade, Hajj ibn Yaich. Pero el estanque no era solamente un lugar de recreación y un hermoso paisaje para los usos imperiales, sino que también servía para entrenar a los soldados en la natación, para cruzar las aguas del Mar Mediterráneo hacia Andalucía.
En 1579, bajo el gobierno Saadi, los príncipes añadieron un apeadero, y el sultán Sidi Muhammad ibn ‘Abdallah mando construir un mirador en donde descansaba y por el cuál le gustaba pasear. El edificio está rodeado por un muro alto, de adobe, y las paredes poseen armaduras de metal. Las tejas verdes, clásicas en las construcciones Saadis, coronan el edificio.
Tags: arquitectura, Cultura, historia, Jardines de la MenaraArtículos relacionados


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