
La dinastía Almorávide
Esta raza de monjes guerreros adopto una interpretación rigurosa del Islam y lucho entre 1055 y 1114 para unificar grandes porciones del mundo musulmán y formar un poderoso imperio de gran unidad religiosa.
Provenían del sur, de un pueblo de pastores beréberes conocidos como Sanhaya, y fue aproximadamente hacia 1040 que comenzaron una interiorización del Islam que los guiaría por la vida combatiendo a los infieles y a los de débiles creencias.
Sus intentos de purificar el Islam los llevan a conquistar Fez, la capital idrisí, y hacia 1070 fundan una nueva en Marrakech.
La derrota de los Alfonso VI en la batalla de Zalaca, hacia 1086, y el apoderamiento de los reinos de taifas consolidan el momento de mayor auge de la dinastía almorávide, a la que pertenecen Yusef ibn Tasufin ibn Talakakin, Alí ibn Yusef Ben Tasufin, Tasufin ibn Ali Ben Yusef Ben Tasufin, Isaac Ben Ali Ben Yusef Ben Tashfin y Ibrahim ibn Tasufin.
Su caída se da hacia 1147 cuando pierden la capital Marrakech, que toma el nombre de su propio reino, Maruecos, principalmente a causa de los constantes ataques de los Zenatas (un grupo de beréberes del que hablaremos más adelante).
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