
Tinerhir, al sureste de Marruecos, en la base de las montañas del Atlas.
Construida de forma escalonada, sobre terrazas, la ciudad de Tinerhir es una puerta natural que une el río Todra con el Sahara.
La Kasbah de Glaoui, en la parte alta de la ciudad, se encuentra cerca de un oasis en una colina situada al costado del Todra, con un frondoso palmeral y otros árboles frutales que le dan color y vida a esta hermosa ciudad marroquí.
Tinerhir tiene una población de aproximadamente 40.000 habitantes. Fue el centro de administración escogido por los franceses dada la vegetación y luego se convirtió en una de las ciudades más visitadas por turistas a la hora de visitar el sur de Marruecos.
El barrio judío, llamado ksar, es uno de los atractivos más antiguos de la ciudad. Allí las casas de adobe, que antaño fueran ocupadas por los judíos, se conservan y muchas están habitadas hoy en día.
El palmeral, frondoso y abundante de árboles frutales y vegetación exuberante en contraste con la sequedad de los materiales y el aspecto seco y colores ocre de Tinerhir, ofrece un clima reconfortante a una ciudad que más que nunca responde a la descripción de oasis.
Finalmente otro de los puntos indispensables en nuestra visita son las Gargantas del Todra, a unos 15 kilómetros de la ciudad. Las gargantas son muy visitadas por escaladores y turistas en general para apreciar la magnitud y belleza de esta creación natural.
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