
Continuamos analizando la historia y eventos que llevaron a Idris I a fundar la dinastía idrisí en el Magreb. En nuestra entrada anterior, este político y militar había conseguido unificar a varias tribus bereberes debajo de su figura, carismática y descendiente del califa Alí, yerno de Mahoma.
Luego de haber conquistado a las antiguas tribus de las montañas, aquellas que aún no habían abrazado el Islam, Idris decidió regresar a la ciudad de Volúbilis y fue inmediatamente reconocido como emir e imán.
Su ambición de expandir su influencia en el Magreb pronto lo llevo a abandonar Volúbilis y construir las primeras edificaciones de lo que luego sería la capital de su reino, la ciudad Imperial de Fez.
Tras los momentos de conflicto, y habiendo conquistado gran parte del Magreb, Idris se asentó para dar comienzo e importancia a la primera de las dinastías marroquíes en su totalidad. Con un fuerte componente nacionalista y aglutinador, bajo su dirección los marroquíes inclusive llegaron a tomar la famosa ciudad de Tlemecén. Demostrando una gran habilidad para la guerra y las tácticas de combate.
El fin de este hombre tan ilustre estaba cerca, ya que había suscitado un gran número de enemigos, y era cuestión de tiempo hasta que una complot para acabar con su vida tuviera lugar.
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