
Justo a mitad de camino entre las ciudades de Fez y Mekinez se encuentra uno de los escenarios más hermosos y deslumbrantes de Marruecos. La ciudad de Ifrane ha sido llamada por muchos ‘la Suiza marroquí‘ y el nombre se ajusta perfectamente a esta singular ciudad de construcciones alpinas, plazas, parques, jardines e inviernos nevados.
La ciudad de Ifrane tiene una historia especialmente ligada a los colonizadores franceses. En 1820 se fundó como un centro vacacional y si bien nunca tuvo grandes héroes nacionales ni historias especialmente llamativas, con el paso de los años fue ganando popularidad hasta convertirse en un centro turístico de renombre, visitado por grandes personalidades alrededor del mundo.
Cerca de Ifrane, en el poblado de Tamazigh, se encontraron cavernas de la época neolítica y por eso su nombre, que se traduce como ‘Las Cuevas‘.
Hoy Ifrane es la capital administrativa de la provincia y por eso ha ganado mucha mayor reputación. Es un escenario muy peculiar entre los turistas ya que muchos esperan encontrarse simplemente con parajes de desierto, estructuras claramente africanas o musulmanas y un estilo seco y reservado en el trato, pero al haber sido fundada por franceses, Ifrane tiene una personalidad mucho más occidental de lo que cabría esperar.












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